mayo 26th, 2017 por Almería

Nuevas tecnologías, nuevas dependencias. ¿Se hace un uso irracional, impulsivo? ¿No decidimos sino que reaccionamos ante los estímulos del exterior? ¿Hasta qué punto tenemos elementos de juicio para decidir? Una sensación no es lo mismo que un pensamiento. ¿El pensamiento ha muerto? (The thinking dead?) El exceso de información es el mayor peligro para estar informado. Si antes se dependía de “lo dice la tele”, ahora es lo dice Google o Wikipedia. ¿Son ciertas todas las informaciones que recibimos? En la era de la información, aislamiento y soledad. Hay un contrasentido en todo esto. El problema no son las tecnologías y las formas, sino que los contenidos no han variado.

 

El mito de la caverna. Esto es nuevo en cuanto a las formas, pero no lo es en cuanto a fenómeno humano. Una serie de fantasmagorías, de sombras, se aparecen ante los ojos y se toman como la realidad. En el mundo de la información tenemos el grave problema de las falsas noticias, las fakes-news, información errónea que parece verídica. ¿Hasta qué punto todo este fenómeno está teledirigido? La solución posible es tener criterio, elevarse, conocer, despertar el filósofo interior, ese “loco” que trata de convencer a los demás que lo que ven reflejado en la pared como sombras son sólo eso, sombras, que la realidad está más allá. El filósofo sólo puede invitar a los demás a que rompan sus cadenas.

Sólo nos queda agradecer a Jesús Márquez y a Daniel Iglesias sus interesantes aportaciones.

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