En Nueva Acrópolis-Vigo tuvimos la oportunidad de analizar este último ensayo del profesor y filósofo J. Antonio Marina, en el que aborda lo que él denomina la insensatez o estupidez, y la diagnostica no como una falta de inteligencia, sino como la falta de sentido, razón o juicio; no es locura, sino la incapacidad de dirigir nuestra inteligencia para elegir bien y conseguir la felicidad.
Marina propone un tratado para desarrollar defensas cognitivas contra los «virus mentales» que nos hacen vulnerables a la manipulación, los prejuicios, las fake news y las teorías conspirativas. Estos virus aprovechan las ineficiencias evolutivas de la mente, como nuestra credulidad básica, los sesgos de confirmación, social y de generación, la impulsividad y la necesidad de certeza.
La principal tesis es que la inteligencia, sin una orientación moral y práctica, no se puede usar para construir y sí para manipular. Por ello, la «vacuna» en acción consiste en la educación de la inteligencia; esto es, entrenar el sentido crítico (algo que el actual entorno de sobreinformación y redes sociales castiga) y ser capaces de rechazar los errores, fomentando la autoevaluación diaria, posponer las decisiones impulsivas, pensar antes de actuar, buscar fuentes alternativas, entrenar la atención y evaluar las consecuencias.
En esencia, el libro es una llamada a pensar mejor para actuar mejor, y a armonizar la inteligencia generadora (el crear), con la emocional (el sentir) y con la ejecutiva (el elegir).
