El eco de la sabana resuena en la Escuela de Nueva Acrópolis de Castellón, en esta actividad ofrecida por el equipo de «Simbolismo de los Cuentos» y el Coro Trova d’Or del Instituto Tristán, el evento rindió homenaje a la figura del Griot africano en una velada que hermanó culturas a través de la palabra y el canto.
Una inmersión en la tradición oral
El encuentro en la Escuela de Nueva Acrópolis, no fue una simple lectura de relatos; fue un viaje sensorial al corazón de África. De la mano del equipo de Simbolismo de los Cuentos y del Instituto Tristán, los asistentes se vieron transportados a una aldea ancestral, rodeando un fuego simbólico que eliminaba la barrera entre el espectador y el artista.
La velada se centró en la reivindicación de los Griots. Más que narradores, estos «guardianes de la memoria» fueron presentados como pilares sociales: historiadores, mediadores de conflictos y consejeros comunales cuyo conocimiento de la genealogía y el carácter humano permitía mantener la cohesión de sus pueblos.
Relatos que trascienden fronteras
El programa fluyó a través de cuentos emblemáticos que demostraron la universalidad del folclore. Desde la historia de Kimulimuli —cuya narrativa de resiliencia frente a la adversidad recuerda inevitablemente a los arquetipos clásicos occidentales— hasta las lecciones de lealtad en «Los tres compañeros de viaje».
La audiencia también pudo disfrutar con la narración de los cuentos «Los hijos de la vaca sin cuernos» y «Un marido con dos colas». Estos cuentos, cargados de un simbolismo profundo, evidenciaron que, a pesar de los siglos y la distancia geográfica, los valores y las inquietudes humanas siguen siendo un punto de encuentro común entre la cultura africana y la nuestra.
Música y puesta en escena
La experiencia se completó con la intervención del Coro Trova d’Or de Tristán, que afrontó con maestría el reto de interpretar temas en lenguas vernáculas, es decir, en el idioma o dialecto nativo de un lugar determinado, el que habla la gente en su día a día y en su entorno doméstico, en contraposición a una lengua oficial, culta o extranjera, respetando ritmos e instrumentos autóctonos. La inclusión de traducciones permitió al público conectar emocionalmente con el mensaje de cada estrofa.
«La disposición en círculo alrededor del fuego recreado no solo fue un acierto estético, sino que devolvió a la palabra su función original: la de unir a la comunidad».
Un cierre dulce y compartido
Tras la función, el evento pasó del alimento espiritual al terrenal. Los asistentes disfrutaron de una merienda de repostería, un espacio de convivencia donde se intercambiaron impresiones sobre lo vivido, cerrando así una jornada donde la cultura africana dejó de ser lejana para sentirse, más que nunca, propia.

