Teseo: el Centro y las Artes Marciales profundas

Todos conocemos la historia de Teseo, el Laberinto y el Minotauro. Es un relato de la Grecia mitológica, y como todos los mitos, es posible analizarlo desde diferentes perspectivas.

En esta oportunidad, el Director Nacional del Centro de Estudios Bodhidharma de Nueva Acrópolis en España, Carlos Pedro Bernat, utilizó el conocido mito para exponer una serie de claves que nos pueden servir en nuestro día a día para conocernos mejor, y para afrontar los problemas con mejores herramientas que nos permitan superarlos.

Todos los laberintos tienen un centro. En el centro del laberinto está lo profundo, lo válido, lo verdadero… habitualmente, el centro está custodiado por un monstruo, el minotauro. ¡Por eso nos da miedo entrar al corazón del laberinto! Pero con valor y pureza, simbolizados en el mito por el héroe Teseo y la dama Ariadna, es posible hallar el camino hasta el centro y vencer al monstruo. Las apariencias, los sentidos, suelen llevarnos a la “periferia”, el exterior, lo superficial. Ahí estamos alejados de la verdad, el núcleo, el centro de las cosas. En este sentido, las diferentes filosofías de todo el mundo suelen hablar de pares de opuestos: el Yin y el Yang, las tres Gunas de la India, son enseñanzas de que los opuestos, desde el punto de vista adecuado, se pueden armonizar y convertirse en complementarios.

En las Artes Marciales tradicionales, aquellas que conservan mayor filosofía apostaban por una estrategia de absorción: no rechazar los conflictos, sino penetrar en ellos hasta su centro, y desde ahí, con ese conocimiento, actuar con mayor inteligencia, incluso con sabiduría.

Por todas estas razones, y muchas más que no caben aquí, es conveniente profundizar en todo lo que hacemos, en todo lo que aprendemos, para integrarlo en nuestras vidas desde su corazón, y así integrarlo con la mayor completura posible.

Author: Castellón

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