Se ha celebrado en la escuela de filosofía Nova Acròpolis Sabadell un diálogo filosófico en el que reflexionamos sobre quienes somos realmente.
¿Cuántas veces hemos conocido a alguien y nos hemos presentado diciendo: soy médico, soy profesora, o soy recepcionista? Es un hábito muy común y a nadie le parece extraño. Sin embargo, ¿es un hábito que vale la pena conservar? ¿Podría ser que nos identifiquemos de manera exagerada con nuestro trabajo y que reduzcamos nuestra vida a aquello de lo que trabajamos?
Es evidente que el trabajo es importante, ya que sin él la gran mayoría de la población no podría cubrir las necesidades más básicas para vivir. Desafortunadamente, para mucha gente se ha convertido en la única parte de su vida: algunos trabajos con jornadas de más de doce horas laborales, otras con un sueldo tan bajo que la persona se ve obligada a buscar un segundo trabajo para poder subsistir, o quizás nos encontramos con casos en que, a pesar de que el trabajo tenga un horario razonable, fuera del mismo el trabajador pasa muchas horas no remuneradas gestionando tareas organizativas de su profesión.
Es por ello que, en nuestro diálogo filosófico, después de responder a unas preguntas sobre el tema para romper el hielo y de gozar de una pequeña obra de teatro introductoria, tuvimos la oportunidad de ver y elegir una de las tarjetas con «modelos de vida». En esas tarjetas nos encontrábamos con diferentes perfiles en los cuales las personas daban prioridad a ciertos aspectos de la vida como, por ejemplo, tener dinero, construir una familia o vivir muchas aventuras.
El objetivo de esta actividad, primeramente, era elegir la vida que nos gustaría poder vivir hoy. Y, en segundo lugar, ver como esta vida se ajusta a nuestra vida actual. Puede ser que, durante nuestra cotidianidad, estemos tan concentrados en nuestros problemas diarios que no sepamos qué vida nos gustaría vivir.
Después de esta valoración de lo que nos gustaría vivir, recordamos los consejos de la filosofía estoica y de las filosofías clásicas, la importancia de que las horas vividas respondan al máximo a los valores internos.
