¿Quién quiero ser yo? es el título de la conferencia en la Escuela de Filosofía Nueva Acrópolis en Roquetas de Mar. La charla estuvo a cargo de José García, director del centro, en la avenida de La Aduana número 16.

Como ilustración, la paradoja del barco de Teseo, el gran héroe ateniense. Conservaron su barco tras su muerte. Cada vez que necesitaba una reparación, se sustituían las partes necesarias. Al cabo de los siglos no quedaba nada de la madera original. La pregunta es: ¿es el mismo barco? Algo parecido pasa con la renovación del cuero humano. ¿Seguimos siendo los mismos?
La identidad no está en el cuerpo. Cambian incluso las conexiones neuronales. ¿La mente? Si no es la mente, ¿qué es o dónde está la identidad? El viaje hacia donde o quien quiero ser es el destino. Pero, cuál es el origen. Quién soy. Punto de partida previo para ir al punto de destino. Conocer esto es el «conócete a ti mismo».
¿Qué es el ser humano?
En Grecia se distinguía entre el soma o cuerpo, la psique o emociones, y el nous o entendimiento. En India se hablaba de un cuaternario material y mortal (cuerpo físico, energía, emociones y mente inferior) y una tríada inmortal (mente superior, intuición y voluntad).

Algunos consejos filosóficos para conocernos
- Sinceridad, no engañarnos a nosotros mismos (primer principio de la ciencia).
- Objetividad, ver las cosas como son.
- Introspección, capacidad de vernos por dentro, consciente y voluntaria, para que sea útil. Debería ser cotidiana, como hábito, o tarea de mantenimiento, no cuando pasa algo. Una vida sin este examen no merece la pena.
La meta: ¿quién quiero ser yo?
La falacia de la llegada. Lo que tiene valor es el proceso, ir subiendo a la cima, no la llegada. Nietzsche dice: «ama tu destino». Vas a tener que vivirlo. Lo importante es lo que se hace con eso, lo que se descubre durante el proceso, el esfuerzo. Una clave: vivir el presente, estar presente en nuestro presente (Carpe Diem). El hecho de que sea difícil lo hace interesante. Conviene hacerse, y responder, algunas preguntas sobre uno mismo.

¿Qué quiero ahora?
Poner fecha. Descubrir algo sobre lo que somos. Lo que queremos ser es una proyección de lo que somos, es una manera de conocerse. Hay una diferencia entre el temperamento y el carácter. Básicamente, con el temperamento se nace. El carácter es lo que se construye, consciente o inconscientemente. Pero hay otra forma, a través de las virtudes cardinales o platónicas.
- Templanza, o Enkrateia, poder sobre uno mismo, o auto dominio. Coger las bridas del caballo. Saber renunciar, desapego, a aquellas cosas que nos condicionan y atrapan. Serenidad.
- Fortaleza, el coraje viene del corazón. Capacidad de enfrentar las dificultades. Valor. Resistencia, aceptar que vivir duele. ¿Qué hacemos con el dolor? Honor y dignidad. Respeto por la palabra entregada. La consecuencia es la dignidad.
- Prudencia-Sabiduría es saber elegir. En contra están los prejuicios y sesgos, ideas prestadas, subjetivismo, superficialidad y rutina. A favor están controlar la impulsividad, aprender a escuchar, atención, propio criterio, reflexión.
- Justicia-Armonía, la alquimia interior.

La actividad terminó con el recitado de un poema del libro Eternidad, de Juan Ramón Jiménez, a cargo de Ana Gálvez.
