La visión de un visionario: Nikola Tesla, el gran genio inventor

Recién inagurado el año, Nueva Acrópolis Sabadell asistió a la exposición que Cosmocaixa Barcelona tiene en su programación hasta mitad de febrero, dedicada al gran inventor Nikola Tesla. Es la primera exposición que se hace en España con el sello oficial del Museum Nikola Tesla de Belgrado, que es el depositario oficial del legado de este gran científico e ingeniero serbio.

 

Hablar de Tesla es hablar de uno de los mayores inventores del siglo XX, una de las mentes más brillantes que se hayan conocido, un genio de la ciencia y la tecnología, con una capacidad increíble de visión más allá de lo convencional.

Un hombre idealista y polifacético, descendiente de un sacerdote ortodoxo y una ama de casa, una familia bien posicionada que vivía de la labor religiosa de su padre y de la cría de animales. Nació en 1856 en un pequeño pueblo del antiguo Imperio austrohúngaro, en el pueblo de Smiljan, la actual Croacia. Esto nos hace ver que su pequeña mente se desarrolló en un medio rural, ya que no fue hasta que ingresó en la escuela primaria cuando se mudaron a la cercana ciudad de Gospic.

La verdad es que se sabe muy poco de la infancia de Nikola. Y es gracias a la biografía de John O’Neill, Genio pródigo, a quien conoció en Nueva York cuando Tesla tenía veintiocho años y que se dedicó a perseguirlo de por vida hasta su fallecimiento, por lo que tenemos su escrito, que publicó al año del fallecimiento de Tesla. Y gracias también a la obra que el propio Nikola escribió de su puño y letra, Mis inventos, en la revista Eletrical Experimenter en 1919.

Al parecer, el pequeño Nikola tenía un gato negro llamado Mácak al que adoraba y con quien jugaba mucho. Y un día, estaba acariciándole el lomo cuando tuvo su primer contacto con la electricidad: era un día seco y la mascota tenía el pelo cargado de electricidad estática, y cuando le acariciaba el lomo vio que aparecían chispas. Por lo visto, aquello lo marcó para siempre, tal y como se lo relató en una carta que escribió a una amiga suya, Pola Fotic, hija del embajador yugoslavo en EE.UU. en 1939.

Hay una anécdota muy curiosa que le acaeció siendo muy joven cuando iba por el bosque con un amigo. Al parecer sentía una gran fascinación por las aves, en especial las palomas, a las que recogía cuando estaban malheridas para curarlas. Un día cogió dos cuervos y los puso en una jaula para llevárselos a casa; era especialista en imitar el graznido del cuervo y aprendió así que los podía atrapar fácilmente, pero ese día su experiencia fue propia de la famosa película de Hitchcock. Ya de vuelta a casa, estando fuera del bosque, miles de cuervos se congregaron montando un terrible jaleo, y en pocos minutos los cuervos empezaron a perseguirlos, hasta que sintió un fuerte impacto en la nuca que lo derribó al suelo y empezaron a atacarlo cruelmente. Y claro, se vio obligado a dejar libres a los dos cuervos de la jaula. Desde entonces empezó a verlos de una manera distinta, profesándoles un gran respeto.

También se sabe que contrajo el cólera cuando tenía dieciséis años de edad y que estuvo al borde de la muerte; tuvo que pasar nueve meses en cama para reponerse. Y fue entonces cuando decidió que quería ser ingeniero, muy a pesar de su padre, que quería que siguiese su trayectoria dentro del clero. Fueron sus primeros profesores quienes le abrieron los ojos en materias como la física o las matemáticas. A los dieciocho años de edad comenzó sus estudios en la Escuela Politécnica de Graz, y de allí pasaría a Eslovenia, Praga, París y finalmente EE.UU.

Siguiendo con la exposición de Barcelona, nada más entrar se ve el gran esfuerzo didáctico realizado, que nos explica los conceptos científicos en la base de los inventos de Tesla. Un hombre extremadamente adelantado a su tiempo y algo excéntrico, que creó cerca de trescientas patentes, un hombre que pensaba a lo grande.

La exposición cuenta con material del museo de Belgrado y experimentos ilustrativos que siguen un orden cronológico de la vida y los inventos de Nikola. Comienza con su nacimiento y la tormenta eléctrica que hubo en ese momento, siguiendo a continuación con la experiencia que tuvo con su gato a los tres años mientras lo acariciaba.

Como hilo conductor, la exposición muestra una serie de dibujos de estilo cómic, así como una maqueta de su casa natal junto a la iglesia de su padre. Sigue con la aventura de su viaje en barco a EE.UU., con el trabajo que hizo para Edison en la iluminación pública de Nueva York (con el que tuvo luego muchas rivalidades y les hizo vivir la famosa “guerra de las corrientes”). También están representados los triunfos junto a Georges Westinghouse, sus experimentos con lo que ahora son los rayos X y que en su momento se llamaron “sombrografías”, su obsesión con la transmisión de energía a distancia y sin hilos, lo que serían las bobinas Tesla, o la investigación de la resonancia.

También hay máquinas impresionantes, como la reproducción de la enorme Torre Wandenclyffe. E incluso se explica que Marconi utilizó patentes de Tesla para su radio.

En fin, un gustazo de exposición si te interesa la ciencia y poder experimentar con ella. ¡Si tenéis posibilidad de verla, no os la perdáis!

Nikola Tesla falleció en 1943 solo en su hotel, donde tardaron varios días en encontrar su cadáver porque tenía puesto el cartel de “no molestar”, y con cierta pobreza económica. Hoy en día, se ha dado su nombre a un asteroide, a un cráter de la luna y a una marca de coches. Un genial hombre que nos llena de un entusiasmo y pasión “electrizante” por todos sus conocimientos y los caminos que lo llevaron a ello.

Como dijo Tesla: «No me preocupa que otros roben mis ideas, sino que no las tengan».

 

Author: Sabadell

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