Desde tiempos antiguos el solsticio de verano ha sido un momento para celebrar la luz, agradecer lo vivido y prepararse para nuevos comienzos. En nuestro tarde filosófico compartimos tradiciones ancestrales y el simbolismo de uno de los momentos más importantes del ciclo natural.
A la luz del fuego de la tradicional queimada y recitando el viejo conjuro: “Lume, lumiña que verde camiña…”, nos hermanamos con esta tradición gallega tan popular.

