
En Nueva Acrópolis de Bilbao tuvo lugar un encuentro con aroma a café. El propósito de esta actividad fue identificar ciertos prejuicios que, siendo muchas veces inconscientes, conducen al ser humano a perder oportunidades de poder conocerse y enriquecerse mutuamente.
El evento se estructuró en torno a dos dinámicas:
La primera consistió en la proyección de una serie de paisajes. Los distintos equipos debían debatir y adivinar a qué país correspondía cada imagen. Las respuestas de los asistentes indicaron una clara tendencia a asociar los entornos limpios, modernos y tecnológicos con países ricos, mientras que los paisajes áridos o degradados los atribuyeron a países pobres.
En el segundo ejercicio se entregó a los participantes un listado de profesiones, roles sociales etc. para que los asignaran a diferentes personajes.
Después, se abrió un espacio de puesta en común donde los asistentes reconocieron lo fácil que es formarse una idea o una opinión sobre alguien o algo antes de conocerlo realmente dejándose llevar por su apariencia o por lo que dicen los demás, lo que casi siempre resulta injusto o desatinado.
Por consiguiente, estos encuentros nos ayudan a tomar conciencia de cómo, muchas veces adquirimos ciertas ideas sin cuestionarlas y cómo estos estereotipos pueden arruinar oportunidades de amistad y de cooperación.
En conclusión, se reflexionó acerca de la necesidad de mejorarnos como individuos para construir una sociedad verdaderamente fraterna. Para ello el camino filosófico es fundamental, pues fomenta el “conócete a ti mismo”.
