Lavapalabras: Humildad, disciplina, felicidad

Lavapalabras: Humildad, disciplina, felicidad. Las tres palabras que fueron revisadas en esta charla que tuvo lugar en el Centro C. Idealia a cargo de Nueva Acrópolis Almería. Quinta actividad del ciclo provincial Lavapalabras.

Humildad:

“Sólo sé que no sé nada” (Sócrates). Es un claro ejemplo de humildad. Etimológicamente, la palabra humildad viene del latín humilis, de humus, tierra. Es el mismo origen que la palabra humanidad. El diccionario da un sentido socioeconómico, una clase social o un trabajador de la tierra. Y además es una virtud del hombre consciente o despierto.

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¿Qué aporta la humildad al hombre? Otros valores, como la justicia, dar a cada uno lo suyo según su naturaleza. La templanza, equilibrio o justa medida de lo que somos. Prudencia, que no es la “no acción”, sino saber hacer con sensatez, o discernir lo verdadero de lo falso. Fortaleza, no sólo resistencia. La humildad no es debilidad, sino fortaleza que no necesita demostrarse. Fortaleza es valor para poner en marcha los valores que ha desarrollado la humildad. Cuidado con la falsa humildad: humildad no es timidez ni falta de autoestima. La falsa humildad tiene un aliado: la necesidad de prestigio, de ser reconocido.

Disciplina:

Implica cambios en nuestra vida. El diccionario de la RAE da varias acepciones: instrucción, especialmente moral; arte, facultad o ciencia; observancia de unas leyes; acción y efecto de disciplinar. Pareciera que es algo que viene desde fuera, impuesto. Etimológicamente, disciplina viene del latín disciplina, de discipulus o discípulo. De disc-, de discere, aprender, del indoeuropeo, del que vienen también diestro, dicente, documento; de -cip-, de capere, capturar, agarrar, capacidad, concepto; y -ulus, diminutivo, que es usado también en óvulo o célula.

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Es el elemento individual en desarrollo. Es la actividad necesaria que nace del individuo para conseguir lo que desea. Comprensión. Otras virtudes relacionadas: ritmo, continuidad, perseverancia, constancia, flexibilidad. Son por tanto elementos necesarios para la transformación. Es la acción y actitud propias del discípulo. Conocimientos, una manera de hacer. Y todo discípulo lleva asociado un maestro, con el que se crea una muy especial relación humana, para la transmisión de conocimientos y experiencia. Transmisión de valores éticos, vivencia y aprendizaje del especial oficio de ser humano. Dar a los demás el fruto moral de la propia experiencia. Una mente disciplinada conduce a la felicidad.

Felicidad:

Felicidad viene del latín felicitas -atis, que a su vez deriva de felix, felicis, relacionada con fértil o fecundo. Por ello es opuesto a tristeza, egoísmo o rencor, falta de ver soluciones. Bien y felicidad coinciden en Aristóteles, quien habla de Eudaimonía. Del griego Eu-, bueno, correcto; y daimon, espíritu. Es plenitud del ser, dependencia del ser. Depende pues, de la naturaleza del ser.

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¿Hay una felicidad específica del ser humano? Para Aristóteles, la felicidad está en la virtud, en el ejercicio de las virtudes (hábitos) por medio de la buena voluntad. Con disciplina. ¿En qué consiste la búsqueda de la felicidad? Es el resultado de nuestros esfuerzos, de conocernos con humildad. Para los estoicos está en no preocuparse de las cosas que no dependen de nosotros, como la muerte, y sí de las que dependen de nosotros. No consiste en tenerlo todo, sino en no desear. Y no se refieren sólo a bienes materiales. También los psicológicos, en la medida que dependan de otros, son externos.

Los bienes intelectuales están en buscar ciertas verdades, con una recta razón y no por las modas. Las ideas que cambian con las modas no taren la verdad sino dudas. Conquistar pequeñas verdades acerca a la felicidad. Los bienes morales e intelectuales están en relación con la recta razón y el autodominio, la seguridad interior y el idealismo, el hacer el bien y mejorar el mundo.

Filosofía:

La felicidad es un estado de conciencia. Para la filosofía, la felicidad implica algo de comprensión, de luz. Somos seres humanos, por lo que podemos dirigir los sentimientos sin herir a los demás. “Desciende a las profundidades de ti mismo y logra ver tu alma buena. La felicidad la hace solamente uno mismo con la buena conducta. El Lavapalabras, humildad, disciplina, felicidad, acabó con las preguntas de los seguidores de la charla por los canales. Sigue las actividades del Centro C. Idealia en YouTube o en Facebook.

2 comentarios en «Lavapalabras: Humildad, disciplina, felicidad»

  1. Como al final pudo verse, para llegar a la felicidad uno tiene que estar realmente satisfecho con lo que hace y, especialmente, con lo que es. Y nada de real valor se consigue sin humildad y disciplina. Muy interesante.

  2. La verdad es que la idea de lavar el significado original de las palabras es magnífica y muy necesaria!!

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